Somos Dídac y Joaquín. Crecimos en el Baix Llobregat, esa franja entre Barcelona y el Garraf que no sale en las fotos de postal pero que tiene una densidad brutal de empresas medianas, autónomos y gente que trabaja de verdad. No venimos del ecosistema startup. Venimos de familias que saben lo que es levantar un negocio desde cero, con los recursos que hay, sin red.
Eso, creemos, es lo que hace que vivvia.es sea lo que es.
Un ingeniero que construye sin entender el negocio construye cosas que técnicamente funcionan pero que nadie usa.
El origen: una conversación en una agencia inmobiliaria
A principios de 2023, Joaquín estaba ayudando a una agencia inmobiliaria local a entender por qué perdían operaciones. El problema no era el producto — los pisos se vendían. El problema era que nadie tenía claro en qué estado estaba cada oportunidad. Los agentes llevaban las cosas en la cabeza, en WhatsApp, en un Excel que actualizaba quien se acordaba. El director no tenía visibilidad. Los leads se perdían entre conversaciones.
La solución obvia era un CRM. Miramos lo que había: Salesforce (caro, pensado para grandes corporaciones B2B), HubSpot (potente para marketing, mal adaptado al proceso inmobiliario), soluciones verticales de inmobiliaria que parecían hechas en 2008 y no habían evolucionado desde entonces.
Ninguna encajaba. No porque el sector fuera raro — sino porque nadie había construido algo pensando de verdad en cómo trabaja un agente inmobiliario en activo. En calle. Con el móvil. Con prisa.
Por qué lo construimos nosotros
Dídac llevaba ya varios años construyendo software en entornos de alta exigencia — Adidas, Dorna Sports para el Campeonato del Mundo de MotoGP. Sabía cómo se construía un sistema que aguanta volumen real. Joaquín sabía identificar el problema de negocio que merecía la pena resolver y cómo aterrizarlo en algo que la gente usara de verdad.
La combinación no era accidental. Un ingeniero que construye sin entender el negocio construye cosas que técnicamente funcionan pero que nadie usa. Un estratega que no entiende las limitaciones técnicas diseña cosas que no se pueden construir o que se rompen en producción. Llevábamos tiempo buscando el proyecto donde esa combinación tuviera sentido. El CRM inmobiliario era ese proyecto.
Pasamos semanas hablando con agentes antes de escribir una línea de código. No para hacer una encuesta — para entender de verdad. Cómo empezaba su día. En qué momento del proceso perdían el hilo de una operación. Qué información necesitaban y en qué formato. Cuándo tenían el móvil en la mano y cuándo estaban frente a un ordenador.
Lo que construimos (y lo que no)
La primera versión de vivvia.es tenía tres pantallas: pipeline de captación de inmuebles, pipeline de ventas, ficha de cliente. Nada más. Deliberadamente. Cada feature que no estaba era una decisión consciente de no construirla todavía.
El pipeline de captación era lo más diferencial. Los CRM genéricos no tienen un concepto de inmueble como entidad central — todo gira en torno al contacto. En el proceso inmobiliario, el inmueble es tan protagonista como el cliente. Un piso tiene su propio ciclo: propietario contactado, visita realizada, valoración hecha, encargo firmado, publicado, visitas de compradores, oferta, cierre. Modelar eso bien cambió cómo los agentes veían su trabajo.
Lo que no construimos en la primera versión: reportes elaborados, integraciones con portales, app nativa, funcionalidades de firma digital. Todo eso vino después, cuando ya sabíamos que el núcleo funcionaba y qué era lo siguiente que más importaba.
Crecer sin ruido
No levantamos ronda. No salimos en prensa. No hicimos Product Hunt ni lanzamos en Twitter con hilos de "construyendo en público". Simplemente empezamos a hablar con agencias, las ayudamos a arrancar, recogimos feedback, mejoramos el producto.
Hoy vivvia.es lo usan más de 300 personas activas cada día. No es un número de unicornio. Es el número de gente que confía en nuestra herramienta para gestionar su trabajo real. Para nosotros, eso vale más que cualquier métrica de vanidad.
La filosofía del Baix Llobregat, si es que existe, es esa: construir cosas que funcionen, cobrar bien por ello, y no presumir más de lo necesario. Hay demasiado ruido en el ecosistema tech y poca sustancia. Vivvia.es es lo contrario: poca presencia pública, mucha densidad en el producto.
Lo que viene
Vivvia Technologies — la empresa que hay detrás de vivvia.es — trabaja también con otros negocios: les ayudamos a identificar palancas de crecimiento, a transformar procesos que frenan el negocio, y a construir la tecnología que necesitan cuando lo que existe no encaja.
Pero vivvia.es sigue siendo el proyecto que más nos define. Porque es el que demuestra que se puede construir software bueno desde el Baix Llobregat, sin inversores, sin hype, sin oficina en el 22@. Solo entendiendo bien el problema y construyendo bien la solución.
Si tienes una agencia inmobiliaria o conoces a alguien que la tenga, pruébalo. Y si tienes un problema de negocio que crees que se puede resolver con tecnología, cuéntanoslo. Eso es lo que hacemos.